EL PUEBLO HEBREO, UN HALCÓN QUE SE NEGÓ A VOLAR
FIESTA DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR.
Cuentan que a un rey le fueron regalados dos pequeños halcones que en seguida fueron entregados al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el rey quiso informarse de la suerte de sus halcones, y le informaron que uno de ellos volaba admirablemente, mientras que el otro no quiso moverse de la rama en la que fue colocado el día de su llegada.